Existen lugares donde prodigiosamente la luz y la magia se posa cada mañana, sobre la tierra, las montañas y los seres que allí habitan, iluminando sus rostros y desplegando sonrisas increíblemente hermosas. Cuando llegas por primera vez a la Lalibela, en Etiopía, una atmosfera llena de espiritualidad te envuelve y seduce ante la magnificencia de sus majestuosos templos, iglesias escavadas en la roca hace miles de años. Esto es lo primero que enamora a los visitantes en tan místico lugar, pero en esta, mi segunda visita a la Lalibela, iba para otras acciones no menos seductoras.
Llegamos, una voluntaria y yo, al atardecer y vimos caer el sol rendido ante la fascinante luz de la luna, el cielo limpio y millones de estrellas brillando.
Al día siguiente nos levantamos temprano y con el amanecer nos dirigimos hacia un promontorio donde se podía ver a las y los etíopes caminar en procesión, envueltos en sus natelas y gabis inmaculadamente blancas (prendas típicas con las que se cubren) para rezar ante la impresionante cruz (iglesia) de la Casa de San Jorge. Por la tarde nos dirigimos a otra casa muy especial, más que una casa es un hogar, un hogar para niños y niñas donde una entrañable y sensible persona decidió desplegar todo su amor que lleva en el alma, su esfuerzo y su convicción de que si queremos podemos, me refiero a Mercedes Valle, creadora y presidenta de la ONG Lalibela Food Company.
Nos recibe amablemente Mola, nos invita a pasar y nos muestra el centro de acción y disfrutamos inmensamente de ver como se organizan, una cocinera prepara Injera de teff y shiro, su aroma ácido envuelve el hogar y observamos, pasmadas, la maestría con la que la cocinera hace perfectamente las tortas de pan, que posteriormente consumirán los 18 niños y niñas que allí se encuentran. Los niños y niñas etíopes padecen desnutrición crónica en un porcentaje alto, Etiopía es principalmente rural y depende por completo de la agricultura de secano para su subsistencia, cualquier cambio climático convierte en hambruna la situación. Cerca del 42% de los etíopes tiene menos de 15 años, por esa razón y porque es un derecho fundamental es tan importante atender la alimentación de niños y niñas, para el correcto progreso de su desarrollo. A continuación salimos a un patio amplio, verde y luminoso, donde una de las chicas peina el cabello pacientemente a una de las niñas, haciendo diminutas trencitas mientras unos niños y niñas corretean por el patio, llevamos las cosas más necesarias e imprescindibles que Mercedes nos dijo que hacían falta, ropa, material escolar, mochilas, algún encargo de Mola, un ordenador portátil, cuentos en ingles y juegos didácticos que repartimos con la ayuda de Mola, Mola nos muestra a Atsede, que padece una hernia en el estómago para que informemos a Mercedes y se observe una primera evaluación, la casa está dispuesta para que los niños y niñas encuentren un espacio que complemente las necesidades de cualquier niño, más bien como cualquier niño occidental, que no es lo habitual en Etiopia, ya que las familias, mayoritariamente, no disponen de recursos para comprar material escolar, mochilas, incluso jabón y champú, ni tampoco la mayoría de veces tienen agua potable para atender las necesidades higiénicas más básicas, Los niños y niñas que acuden a este su segundo hogar, realizan tareas escolares, comparten juegos didácticos y son atendidos en las necesidades más básicas y esenciales como son, la alimentación, la formación, la asistencia sanitaria si es necesaria y la higiene.
En este trabajo de cooperación aprendes mucho sobre cuestiones morales éticas y valoras que lo más importante es el semejante, te das cuenta de que el dinero no lo es todo en la vida y que bien orientado el trabajo se puede ayudar a mucha gente.
Felicidades, Mercedes por el trabajo continuado bien hecho, las dos sabemos, que no siempre es fácil, pero que al final vence la empatía y la solidaridad y yo lo he visto en Lalibela Food Company.
“Los sueños parecen al principio imposibles, luego improbables y cuando nos comprometemos, se vuelven inevitables” Gandhi.

